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| Ediciones Juglaría - Rosario - Argentina |
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Autores:
Mgt. María del Rosario Fernández y Mgt. Rodolfo Raúl Hachén
La
Educación Bilingüe en la Argentina
"...detrás
de la educación multicultural se descubren también todas las grietas que los
estados democráticos no han reabsorbido" (Verne,1987, Les politiques d´education
multiculturelle: analyse critique)
En
nuestro país todas las escuelas tienen como meta primordial lograr, como se
Plantea en la Ley Federal de Educación 24.195 y en los Contenidos Básicos
Comunes para la EGB, que a ella responden, la unidad lingüística del país y
el desarrollo armónico de la alfabetización en castellano con el fin de
garantizar a los alumnos igualdad de posibilidades y un correcto desempeño
social, atendiendo a que “la figura del
analfabeto en una sociedad letrada y la del ser humano que no es dueño de su
propia palabra, constituye un extremo de la marginación social” (Introducción
al apartado de Lengua de los CBC)
Por
otro lado, si bien esta ley propone la unidad lingüística, manifiesta también
una intención de respeto por las características lingüísticas y culturales
de todos los grupos que conforman nuestro país.
“Si
bien la unidad lingüística es el proyecto educativo de la escuela, la vigencia
y extensión de una lengua- en nuestro caso, el español como lengua nacional-
no debe suponer la subestimación y la desaparición de otras lenguas o
variedades pues se ha de construir la identidad cultural del país a partir del
respeto y valoración de la diversidad y con el aporte enriquecedor de distintos
grupos y comunidades.
La
adquisición de la lengua nacional, en aquellos registros y variedades
standarizados, que permitan al niño y a la niña, una inserción social
positiva en la comunidad nacional, se acompañará con el respeto y valoración
de las pautas lingüísticas y culturales de su contexto familiar y social y, en
el caso de las áreas donde existan lenguas en contacto, especialmente las aborígenes,
a partir de la alfabetización inicial en lengua materna, donde la enseñanza
del castellano se realice mediante las metodologías propias de la adquisición
de una segunda lengua.” (Introducción al apartado de Lengua de los CBC,
pág. 31)
Esta
clara propuesta nos centra en una situación ideal de respeto que, si bien es
reconocida como necesaria, no parece garantizada a la hora de su instrumentación.
Esto se evidencia aún en el mismo texto en el que se aclara que: “en
la medida que esta problemática responde puntualmente a algunas comunidades y
no a todo el país, se considera que su desagregación en un bloque es resorte
de la jurisdicción correspondiente, ya que depende, además, de las características
de las lenguas que están en contacto y de la ausencia o existencia de un
sistema de escritura en dichas lenguas.” (Introducción al apartado de
Lengua de los CBC, pág. 22)
Cumplido
el requisito de mencionar esta cuestión, su solución queda al arbitrio de aquéllos
que la reconozcan como una problemática esencial de su ámbito específico de
trabajo. En este punto nos preguntamos sobre qué presupuesto y basado en qué
diagnóstico se considera que la cuestión sociocultural “responde
puntualmente a algunas comunidades y no a todo el país”. Creemos que
circula en este enunciado una noción tácita de “reserva aborigen” asociada
a los lugares o provincias donde originariamente han habitado estos grupos. Un
buen censo escolar y un adecuado diagnóstico de situación nos revelaría que,
debido a los diferentes periplos migratorios y a los procesos de asimilación e
interacción, no existe provincia del territorio argentino que pueda plantear,
libre de ser sospechada de encubrimiento, que no posee en sus instituciones
educativas, niños provenientes de una u otra comunidad aborigen. Parece que
reconocer la necesidad de la implementación de una educación bilingüe en
estos casos, de una manera anecdótica, nos libra de reconocernos como nación
constituida por una pluralidad de voces y culturas y de realizar un serio
planteo pedagógico nacional que permita instrumentar de manera coherente una
educación verdaderamente respetuosa de la alteridad. De cualquier manera, este
aspecto negativo que implica la falta de una organización nacional en tal
sentido (que el proyecto “Atención a las necesidades educativas de la población
aborigen” de 1997 no ha podido suplir), abre un espacio de reflexión e
investigación para toda aquella institución o provincia que quiera asumir auténticamente
la caracterización plural de su comunidad educativa. Es por esto que
consideramos que las formas de superar esta situación, consisten en que cada
escuela asuma el rol que la Ley Federal le concede y haga valer los presupuestos
teóricos que de ella emanan, generando verdaderos proyectos de diagnósticos de
la situación, investigación de las problemáticas más relevantes y de
capacitación de sus docentes. En tal sentido, es importante el aporte de la
Etnolingüística asociada a las nuevas perspectivas glotopolíticas, si
entendemos, como lo hace Arnoux (1995) que este ámbito del saber lingüístico
se vincula no sólo con las relaciones entre la acción de la sociedad y el
poder político, sino con lo inconsciente, con el accionar de la lengua
sobre la sociedad, con la indagación acerca de cómo la lengua construye
identidades a partir de la interacción real entre los miembros de
una comunidad lingüístico cultural. Desde esta perspectiva, nos debemos
interesar por cuestiones sociolingüísticas relacionadas con la percepción que
se tiene de la lengua que se habla, y con la inscripción del otro en
función de los diálogos (conscientes o inconscientes) que se entablan en la
interacción sociocultural.
Durante
mucho tiempo y aún en la actualidad, se ha considerado un serio conflicto, en
el marco de la educación institucional, el hecho de que un individuo, llegara a
la escuela hablando algunas de las lenguas vernáculas. El bilingüismo fue teñido,
así, de un fuerte peso negativo que situaba a los individuos que lo “sufrían”
en gran desventaja social, cultural, y aún intelectual, para su
desenvolvimiento en la institución educativa. Hoy que, a la luz de las
transformaciones socio-políticas que vive Europa, sabemos (o se nos permite
pensar) que el bilingüismo favorece el desarrollo de las capacidades
individuales convirtiéndose en el objetivo de la educación institucional, nos
preguntamos cuál es la razón por la cual los grupos aborígenes americanos
que, en tal sentido, deberían encontrarse en una situación de privilegio,
siguen padeciendo como estigma el avasallamiento cultural.
Planteada
en el universo europeo, el individuo “ideal” es el “bilingüe” que,
maneja con fluidez su lengua nacional y una lengua otra con característica de
vehicular que le permita una mejor interacción social. Como señala Arnoux
(1995) podríamos pensar en el caso de España y el catalán donde una lengua
prohibida hasta no hace demasiados años, ha logrado imponerse y ser aceptada en
una co-oficialidad regional desarrollándose plenamente, en todos los niveles
educativos. Descartados los problemas psicológicos, lingüísticos y
culturales, se nos podría responder a nuestro interrogante acerca de las
desventajas de las lenguas americanas, atendiendo a la importancia cuantitativa
de los hablantes. Pero como señala Inés Pozzi Scott (1995), reflexionando
sobre la política lingüística peruana, este argumento perdería sentido si
tomáramos como ejemplo de comparación el quichua. Una respuesta a esta cuestión
nos la ofrece también España si comparamos la problemática del catalán con
la del gallego en donde vemos que la superioridad económica de Cataluña le ha
permitido un espacio de negociación, en el marco de la política estatal, que
el gallego aún no ha alcanzado.
Traspolando
estos ejemplos, podemos sostener que el “problema” del bilingüismo en América
es una cuestión política y económica. Esto no implica, de ningún modo, negar
la necesidad de un serio abordaje etnolingüístico, psicológico y
socio-cultural en su implementación, sino sostener que, tomada la decisión política
e implementados los fondos necesarios, lo que hasta ahora es considerado un
conflicto, se tornaría una ventaja.
Corroborando
lo que aquí planteamos, podríamos pensar en cómo no aparecen concebidas como
problemáticas y, más aún, son jerarquizadas las instituciones educativas
bilingües cuando el idioma en cuestión, además del castellano, es el
italiano, el alemán, el inglés o el francés. Muy diferente es el planteo
cuando hacemos referencia a una lengua americana como por ejemplo el toba.
Como
podemos imaginar, el bilingüismo resulta un problema central para el abordaje
de una adecuada planificación educativa en las zonas de ricas y complejas
relaciones interétnicas. Muchos estudios coinciden en afirmar que el bilingüismo,
especialmente en condiciones en que el ambiente sociocultural impone el dominio
de una lengua que no es precisamente la materna, determina tensiones
emocionales, situación de vergüenza cultural, dubitaciones, inseguridad, es
decir, un conjunto de rasgos y reacciones que no son los más adecuados para una
buena integración social. Todo esto, que, sin duda no se debe, esencialmente,
al bilingüismo, sino a la situación de marginación y rechazo a la que los
aborígenes son sometidos, influye notablemente en el proceso identitario. De
aquí que una irresponsable educación puede traer como consecuencia, para los
niños aborígenes, la pérdida de los referentes psicoculturales propios sin
llegar a adquirir totalmente los de la lengua de la sociedad global, generándose,
de esta manera, una profunda alienación. Es por esto que, como dice Fernández
Güizzetti, la educación bilingüe no debe tratar de promover el biculturalismo,
sino pura y simplemente proporcionar el elemento etno - socio - lingüístico
que, eliminando la marginación y la vergüenza cultural, permita la adecuada
funcionalidad de los aborígenes como comunidad y como individuos dentro de la
sociedad global. Para ello, Fernández Güizzetti propone la implantación de
una etnolingüística de acción que adopte una postura pluralista frente a la
realidad lingüístico cultural, postura que debe poder situar a la lengua
dentro del complejo universo cultural y condicionar y fundamentar toda concepción
teórico metodológica. De esto se desprende que la educación bilingüe no debe
presuponer la confrontación de dos lenguas concebidas como simples
nomenclaturas (conjuntos de etiquetas diferentes capaces de referenciar una
misma realidad universal), sino que debe implicar la confrontación a nivel lingüístico,
semántico y semiótico de dos cosmovisiones diferentes.
Principales
obstáculos para la implementación de la educación bilingüe
En
la República Argentina no existe aún un auténtico y organizado programa de
educación bilingüe. Los alumnos que concurren a escuelas con esta modalidad,
no sólo no gozan de una adecuada educación bilingüe, sino que no acceden, en
muchos casos, a la alfabetización en castellano, herramienta indispensable para
su desenvolvimiento social. Así, la escuela como institución, amparada en el déficit
que para ella, inconscientemente, presupone la pertenencia de los alumnos a otra
cultura, no sólo no les brinda el respeto indispensable, sino que no cumple con
su rol alfabetizador indeclinable. Es por esto que es muy difícil en la
Argentina realizar un serio planteo educativo cuando está comprometida una
etnia aborigen, ya que existe, en torno a estas comunidades, una actitud
paternalista mal entendida. El hecho de que, en estos casos, la cuestión
educativa parece comprometer más evidentemente, aspectos culturales, ha hecho
pasar a un segundo plano las discusiones lingüístico / pedagógicas que
pudieran facilitar el proceso de enseñanza / aprendizaje. Cada vez que se
planifica y se habla sobre educación bilingüe aborigen en la Argentina, se
remite a una situación ideal e irreal que recuerda a las viejas propuestas de
la UNESCO. Partiendo de un imaginario en el cual el aborigen parece haber vivido
en una reserva, aislado del mundo, sin interacción con el resto de la sociedad
global y con otras culturas, y conservando sus primitivas estrategias de
supervivencia, se han llegado a diseñar propuestas educativas incoherentes y
limitantes.
Recientemente,
se han comenzado a diseñar los Contenidos Básicos Comunes de Lengua, adaptados
para la enseñanza del español como segunda lengua, con el fin de “garantizar
el respeto a la identidad de los pueblos indígenas argentinos y su derecho a
una educación bilingüe e intercultural”, “resguardar y revalorizar
la identidad histórico cultural de cada comunidad aborigen, asegurando, al
mismo tiempo, su integración igualitaria en la sociedad nacional”. El
problema fundamental que se presenta con estos contenidos, como con la mayoría
de las propuestas de educación bilingüe, es que no se problematizan ni se
cuestionan los conceptos fundamentales sobre los cuales se construye un diseño
general. En estos contenidos, se rescata lo que en la Ley Nacional 23.302 /85 de
Política Indígena y apoyo a las comunidades aborígenes se sostiene cuando se
enuncia que en los tres primeros años “la enseñanza se impartirá en la
lengua indígena materna correspondiente”. La determinación de la lengua
materna no resulta tan fácil en el ámbito escolar, ya que no siempre los niños
pertenecientes a una comunidad aborigen adquieren como primera lengua la de su
comunidad. Esto conduce a problematizar los diferentes tipos y grados de bilingüismo
que, como hemos podido observar, presentan una alta complejidad en la comunidad
educativa. Una discusión muy frecuente en este tipo de escuelas es cómo y cuándo
debe incorporarse la enseñanza del español y/o de la lengua aborigen. El sólo
hecho de plantear contenidos de español como segunda lengua presupone la
existencia de hablante monolingües de lenguas vernáculas cuyo número, en
realidad, es sumamente reducido. No sólo la cuestión pasa por discriminar si
lo que se debe enseñar es el español y/o la lengua aborigen, sino por
establecer en qué lengua deben impartirse los conocimientos curriculares.
Generalmente, en este tipo de escuela, los maestros no están capacitados para
impartir sus clases en lengua vernácula (salvo, los maestros específicos de
dichas lenguas, que, generalmente, no han sido formados ni capacitados para
impartir los conocimientos curriculares). Por otro lado, el mandato de los
padres, a menudo no coincide, plenamente, con las propuestas institucionales.
Los padres pretenden de la escuela que habilite a sus hijos para hablar, leer y
escribir el castellano, ya que ellos no pueden hacerlo o se consideran incapaces
de enseñarles. En realidad, lo que generalmente los padres exigen a la escuela
es que, respetando las características culturales de sus hijos, les brinden las
mismas herramientas que cualquier escuela presupone para un alumno común.
Se
generan, de esta manera, conflictos y tensiones, ya que la escuela, muchas
veces, aún con buenas intenciones, más que respetar las culturas, invade ámbitos
vedados para quienes no pertenecen a ellas. De este modo, en el espacio escolar
y en la curricula propuestas, se profana la lengua, se desacralizan las
creencias, se trivializan los ritos y costumbres, cuestiones que no sólo serían
impensables, sino que estaría prohibidas en la educación general. En tal
sentido sí conviene rescatar la mediación de los docentes y ayudantes aborígenes
cuya participación permanente hace que se cometan menos errores de los que podrían
suponerse.
Del
humanismo ingenuo y el déficit lingüístico cultural al desarrollo
metacognitivo
Como
todos sabemos, no ha sido fácil que la Argentina se definiera como país
pluricultural y multilingüe. La larga tradición de negación ha dejado una
marcada impronta en la concepciones nacionales respecto, no sólo de la educación,
sino de los aspectos básicos de la ciudadanía. La educación
“multicultural” es una problemática vigente en el mundo entero y comienza a
ser un interrogante en el ámbito nacional. Como en otros países del mundo, no
son pocos aquí los obstáculos que se presentan para la implementación de una
educación respetuosa que no sólo responda a los derechos de los aborígenes en
tanto tales, si no, y sobre todo, en tanto ciudadanos. De la negación a la
aceptación de esta característica de la sociedad argentina se ha llegado a
construir un concepto de educación multicultural basado en un “humanismo
ingenuo” que parece agotarse en una confusa expresión de deseo.
"...
los maestros trabajan con unos conceptos de cultura y de educación
multicultural ´humanistas´ (por ejemplo, respeto hacia diferentes formas de
vida, atención a su folklore, a sus valores, a sus productos artísticos...)
sin preguntarse a penas acerca de la cultura y de la educación multicultural en
su perspectiva más ´pragmática - social´ (por ejemplo, como una forma de
adaptarse a la vida o de disponer a los alumnos para prepararse ante una
sociedad plural, para tener igualdad de oportunidades...). El motivo de que los
profesores manejen más en su repertorio mental una noción de educación
multicultural de carácter más ´romántico´ que práctico; siguiendo la
distinción de Br.Bullivant (1989), sería debido a que su ´pensamiento pedagógico´
suele ser poco reflexivo: en este caso, poco crítico con los conceptos
de cultura y de educación multicultural que flotan en el ambiente o que
atraviesan las declaraciones de los documentos legales al respecto"
(Jordán, 1994, pág. 18)
Estos
conceptos planteados por Jordán para España, pueden ser fácilmente retomados
para Argentina. La concepción humanista ingenua o paternalista sobre la que se
asientan los proyectos que comprometen a la educación bilingüe aborigen
resulta uno de sus principales obstáculos. De cualquier manera, cabe destacar
que sería injusto responsabilizar a los docentes en forma exclusiva de esta
postura, puesto que, como ya hemos observado, se trata de los mismos docentes
que han sido mal formados y no capacitados no sólo para una educación de tipo
multicultural, sino para una educación general. Así, en el marco de una
sociedad hipócrita, de investigaciones insuficientes y de proyectos educativos
confusos el respeto por la cultura del otro suele reducirse a aspectos folklóricos
o tangenciales en el marco de una curricula deficitaria. Cuando en el epígrafe
nos referíamos a que "detrás de la educación multicultural se
descubren también las grietas” de los estados democráticos, pretendíamos
recordar que la confusión de la educación multicultural con el eslogan de una
ideología democrática no llevará nunca a buen puerto si no hay un verdadero y
profundo compromiso político, social y académico. En tal sentido, la hipocresía
social y educativa llega a ser tal que, como sostienen Grand y Koskela (1986) "No
creemos que haya (en muchos casos) una clara intención de excluir la educación
multicultural de la escuela, sino un sentido de letargo que Kirp denomina ´hacer
bien, haciendo poco´”. (en Jordán, 1994, pág. 197)
Generalmente,
las escuelas bilingües que comprometen a comunidades aborígenes ocupan en la
Argentina un lugar de marginación físico y pedagógico y los docentes que en
ellas trabajan sienten que su labor se debe asociar más con la subsistencia que
con la dinámica de enseñanza / aprendizaje. Así, se implementa, tácitamente,
una enseñanza de menor calidad, sostenida por el presupuesto, muchas veces
planteado como indiscutible, del déficit social, cultural, lingüístico y
cognitivo de los alumnos.
"Lo
importante es, igualmente, poder hacer entender a los profesores que tienen
alumnos de minorías étnicas y culturales desfavorecidas que una genuina
educación multicultural va más allá de un respeto romántico y puntual por
los diferentes estilos de vida, hasta acercase lo más posible a una igualdad
real de oportunidades educativas. Como veremos al hablar del tema de las expectativas,
el gran peligro de los maestros que tienen en sus aulas niños procedentes de
clases pobres o de minorías marginadas es pensar, con la mejor buena voluntad,
que lo más útil que pueden hacer por sus alumnos es adaptarse a sus
ritmos lentos, a sus escasas posibilidades o a sus alicortadas motivaciones.
Ahora bien, si ese peligro se hace realidad debido a la curiosa dinámica de las
bajas expectativas, dichos alumnos rinden, paradójicamente, cada vez menos.”
(Jordán, 1994, pág. 26)
Las
expectativas institucionales, sociales y aún las de cada docente en forma
individual influyen, como señala Bruner (1997) en las prácticas pedagógicas y
en los resultados educativos. Muchas veces, prácticas inadecuadas, ineficientes
y erróneas, aparecen disfrazadas tras el supuesto respeto a las características
específicas del grupo de educandos. El presupuesto de que la cultura originaria
de estos grupos es, de algún modo, una cultura “dañina” que interfiere en
los procesos de aprendizaje, retardándolos y alejando a los alumnos de la
adquisición de los conocimientos básicos, es un supuesto que aún hoy circula
por las instituciones educativas. Inclusive en diferentes países y en nuestra
propia historia, se han puesto en funcionamiento políticas lingüísticas que
negaban el uso de las lenguas vernáculas en las escuelas con el fin de evitar
las trabas cognitivas que su utilización, supuestamente, provocaba.
Actualmente, y debido a la circulación parcial de nuevas propuestas pedagógicas
y del resultado de ciertas investigaciones ya no se sostiene abierta e
impunemente una postura como ésta, aunque los resultados de la educación
institucional en realidad no hayan cambiado. La noción del déficit social,
cultural y lingüístico que quizás no se proclama abiertamente, sigue
subyaciendo para justificar lo poco que se hace en estas instituciones
educativas, continuando con la idea de “hacer bien, haciendo poco”. Cuando
rescatamos esta idea no pretendemos decir que los docentes de estas escuelas
trabajen poco, sino que su trabajo, generalmente intenso y agobiante, no está
respaldado ni orientado hacia el desarrollo de una adecuada propuesta educativa.
Como ya dijimos, esto se debe, generalmente, a que estos docentes deben
encargarse de múltiples tareas que exceden a su labor pedagógica y que hacen a
la subsistencia de los alumnos. Pareciera que la gran trampa del sistema radica
en desfocalizar la mirada y es el esfuerzo institucional de los procesos de
aprendizaje para que, jerarquizando, lo inmediato, se postergue lo importante.
Los maestros que funcionan como asistentes sociales, ayudantes de cocina,
enfermeros, etc, no pueden concentrar su interés en la labor pedagógica que
debería ser su tarea específica. De cualquier modo, hemos observado, en el
trabajo concreto en el aula, que aún en los casos en los cuales los docentes
insisten en llevar adelante su labor educativa, no han sido formados para el
abordaje de la educación bilingüe y, en muchas ocasiones, ni siquiera se
sienten capacitados para acompañar a sus alumnos en el proceso de adquisición
de la lectura y la escritura en español. Así, las modas educativas y los poco
comprometidos proyectos institucionales no han dado respuesta integral a la
situación de marginación a la que se ven sometidos los grupos aborígenes.
Actualmente y sostenidos por grupos que podrían ser considerados como “más
progresistas”, se intenta imponer la idea de que los niños provenientes de
comunidades aborígenes bilingües lejos de padecer un déficit lingüístico /
cognitivo, estarían en una situación de ventaja respecto de los individuos
monolingües en lo que al desarrollo metacognitivo se refiere. Como todos
sabemos, la adquisición, por ejemplo, de la lectura y la escritura alfabéticas,
exige de una reflexión metalingüística y del desarrollo de actividades
metacognitivas. Como señalan Bredart y Rondal (1982), esta reflexión que se
detona con la puesta en contacto de los individuos con estos objetos específicos
de estudio, se desarrolla a medida que el individuo se adentra en estos
conocimientos y, a su vez, los favorece. Para estos autores, como para otros
psicólogos cognitivos, una forma más “natural” o espontánea de
desarrollar estas estrategias metacognitivas vinculadas con la reflexión
metalingüística sería el bilingüismo temprano. En tal sentido, los alumnos
bilingües aborígenes como cualquier individuo bilingüe, estarían en una
situación de ventaja cognitiva que debería facilitar la adquisición de los
conocimientos que la escuela pretende impartir. Como ya lo hemos señalado, en
los actuales planteos educativos vinculados con comunidades aborígenes, ha
comenzado a circular esta concepción con la cual acordamos plenamente, pero
esto no ha implicado, por generación espontánea, una modificación en los
resultados obtenidos. Así como la teoría del déficit venía a justificar lo
que no se hacía en pro del aprendizaje de estos grupos, no queremos que la
concepción de la situación privilegiada de los niños bilingües respecto de
la adquisición de los conocimientos, haga pensar que, “natural” y “espontáneamente”,
el problema de la educación multicultural queda resuelto por la mera enunciación
de este principio. Sin duda, el bilingüismo puede resultar un aspecto
ampliamente positivo para el desarrollo cognitivo siempre y cuando puedan
desplazarse los estigmas de la vergüenza cultural y la marginación social. El
docente no sólo debe proclamar esta idea, sino capacitarse para llevarla
adelante, implementando estrategias didácticas que, rescatando su andamiaje y
la noción de “inteligencia distribuida” planteada por Bruner (1997),
generen el espacio de discusión y debate necesarios para hacer consciente las
hipótesis, estrategias y conocimientos que los niños poseen. En tal sentido, y
atendiendo a esta necesidad, hemos diseñado un proyecto de alfabetización
bilingüe que se orienta hacia el desarrollo de estrategias metacognitivas,
tanto en español como en toba, apuntando, en todo momento, a la confrontación
semiótica de ambas lenguas y ambas culturas en todos sus niveles. Hasta el
momento, se ha diseñado un libro para trabajar con los niños, “El club de
los animales”, cuyo objetivo es, precisamente, favorecer el contraste entre el
toba y el castellano en el inicio en la alfabetización. Este libro parte, desde
un soporte narrativo que consideramos, siguiendo a Bruner (1982), como el
privilegiado para la construcción del conocimiento, de una historia en la que
aparecen diversos animales que se ven en la necesidad de elegir un presidente
para su club. La elección de animales no es arbitraria, sino que ha sido
especialmente pensada en función de que, en la cultura toba, éstos pertenecen
a un dueño, no simplemente a seres humanos cualesquiera, lo que hace que el término
que los designa no presente prefijos proposesores, cómo sí ocurre con el resto
de los nombres[i].
La idea original y el relato pertenece a Rodolfo Hachén. Las cuestiones pedagógicas
que se desprenden de la historia, fueron elaboradas por este autor y por la
maestra, Prof. Patricia Pognante. En todo lo que se refiere a la lengua toba,
resultó inapreciable la labor desempeñada por el maestro de lengua qóm,
Alfredo González. La confección del libro, en definitiva, fue el resultado de
una labor en conjunto. Como la lengua toba, cuya escritura no es originariamente
alfabética, cuenta con diversas formas de transcripción. Para acordar una, se
consultó a otros docentes tobas de la Escuela 1344 en la que se lleva adelante
este proyecto. Por otra parte, también fue consultado el Consejo de Ancianos de
la Comunidad Toba que evaluó el material y lo aprobó para ser utilizado en
clase con los niños. Hoy en día, este libro, del que se sacaron 52 copias a
color (en un trabajo realmente artesanal que consistió en su impresión, uno a
uno con impresoras de chorro de tinta y su encuadernación manual) se está
utilizando con excelentes resultados, en el grupo de niños de la escuela 1344 a
cargo de los docentes Patricia Pognante y Alfredo González. Las actividades didácticas
que el libro promueve están sólidamente sustentadas en investigaciones acerca
de qué hipótesis acerca de la lectura y la escritura alfabéticas van
construyendo. Por otra parte, y como no se trata de leer y escribir “palabras
sueltas”, el texto prevé la producción e interpretación de diferentes tipos
textuales. Así, por ejemplo, los niños no sólo leen y escriben algunas
palabras, sino textos completos: el relato mismo del cuento, las propuestas que
hacen los diferentes postulantes a presidentes, etc. Este proyecto de
alfabetización bilingüe, por otra parte, se encuentra asociado a una indagación
acerca de las representaciones en torno a la escritura, en español y en toba en
la comunidad educativa y a un esclarecimiento de la demanda de los padres hacia
la escuela, respecto de su finalidad en vinculación con los aprendizajes
presupuestos y con los contenidos culturales que ellos consideran que la escuela
debe retomar. En tal sentido, rescatamos la propuesta de Glenn cuando nos dice
que el docente debe "conocer lo que los padres desean; a qué elementos
de su cultura conceden verdadera importancia; cuáles de estos elementos les
resultan prácticamente indispensables; qué pueden comunicarles estos padres
(de su cultura) a sus propios hijos; qué aspectos de esa cultura pueden ser
proporcionados por organizaciones (...); qué aspectos de su cultura quieren los
padres que la escuela les ayude a mantener vivos” (en Jordán, 19994, pág.
33)
Esta
actividad y el reconocimiento de la demanda de los padres en tanto
representantes de la comunidad, debe sumarse a la labor alfabetizadora
indeclinable de toda institución educativa nacional. El rescate de los aspectos
culturales no debe suplir sino favorecer el desarrollo de la alfabetización en
castellano para evitar sumar más marginación a la ya existente. De este modo,
el deseo de brindar a todos las mismas posibilidades puede continuar siendo una
esperanza realizable y dar fin a la concepción de escuelas multiculturales como
guetos de aislamiento y alienación.
Si
bien hasta ahora se ha llevado adelante parte de la propuesta, formalizada a
través de un acuerdo especial subscripto entre los docentes intervinientes y la
Cátedra de Etnolingüística (Escuela de Antropología de la Facultad de
Humanidades y Artes de la UNR) y la Cátedra UNESCO para el Mejoramiento de la
Calidad y la Equidad de la Educación en América Latina con base en la Lectura
y la Escritura (Sub sede de la UNR), la misma prevé la incorporación de todos
los docentes que en la institución deseen trabajar desde nuestra perspectiva.
A
continuación, detallaremos los objetivos y la dinámica de trabajo
correspondientes a esta propuesta.
Objetivos
del proyecto de
alfabetización bilingüe qóm / castellano
Generales:
·
Evidenciar los obstáculos lingüísticos, psicológicos, sociales,
culturales e institucionales que se les presentan a los alumnos tobas en el
proceso de enseñanza/aprendizaje.
·
Completar las indagaciones lingüístico-culturales que permitan un
abordaje respetuoso de la educación bilingüe planteada.
·
Favorecer una revisión crítica de las propuestas pedagógicas vigentes
con el fin de promover un replanteo didáctico.
Específicos:
·
Capacitar a los docentes comunes y de lengua toba para la puesta en
funcionamiento de una auténtica educación bilingüe que contemple como eje
central el proceso de alfabetización.
·
Promover una adecuada inscripción simbólica de la lectura y la
escritura favoreciendo el debate en torno a la funcionalidades asignadas y a la
circulación reconocida en cada lengua.
·
Favorecer la puesta en funcionamiento de prácticas pedagógicas que
tiendan al desarrollo de las estrategias metacognitivas necesarias, focalizando
la contrastación lingüística y semiótica de ambas culturas.
·
Diseñar e implementar el material didáctico necesario para el
desarrollo de las clases.
·
Evaluar la incidencia de esta investigación / acción para la superación
de los obstáculos observados.
Plan
de trabajo
Esta
propuesta de alfabetización bilingüe qóm / castellano, implicará tres
instancias:
a)
Capacitación docente
Esta
capacitación estará orientada a poner a los docentes en contacto con las
principales teorías pedagógicas, lingüísticas y antropológicas con el fin
de revisar las concepciones acerca de la lectura, la escritura y la incidencia
del bilingüismo en la dinámica del proceso de enseñanza / aprendizaje que
actualmente circulan en la institución educativa. Para ello, se implementarán
cursos, talleres, grupos de lectura y debate, observación participante de
clases y propuestas de indagación, diagnóstico e investigación.
b)
Indagación lingüístico /
antropológica y elaboración de material didáctico
Con
el fin de realizar un material didáctico adecuado que permita contrastar ambas
lenguas en el proceso de alfabetización, se profundizarán las indagaciones
lingüístico / culturales ya iniciadas y se contará con el apoyo, control y
supervisión no sólo de los maestros de lengua toba y artesanía, sino también
del Consejo de Ancianos, quienes tendrán a su cargo la corrección del
material, atendiendo a las expectativas y características de su comunidad.
c)
Puesta en funcionamiento de la
dinámica de alfabetización bilingüe
A
partir de replanteo teórico / práctico que la capacitación docente prevé y
de los objetivos y expectativas asignadas por la comunidad a la institución,
reflejados en el material didáctico elaborado, se pondrá en funcionamiento un
proceso de alfabetización bilingüe innovador en lo que a esta escuela se
refiere que, propiciando el desarrollo permanente de estrategias metacognitivas
y contrastando lingüística y semióticamente ambas culturas, permita superar
los obstáculos que actualmente se les presentan a los alumnos y que serían la
causa de su “fracaso escolar”.
Este
proceso de alfabetización será constantemente periódicamente evaluado a fin
de realizar las correcciones y ajustes que fueran necesarios.
Para
concluir, deseamos expresar que interés de este tipo de propuesta radica,
fundamentalmente, en realizar una labor de extensión desde la Universidad y el
CONICET, hacia la comunidad a partir de la cual puedan verse plasmadas las
investigaciones que desde hace muchos años vienen realizándose. Por otro
parte, consideramos que este tipo de propuesta aboga en pro de una adecuada y
permanente vinculación entre las teorías científicas y la propia labor de
campo.
BIBLIOGRAFIA
ARNOUX
(1995)
Las políticas lingüísticas en los procesos de integración regional en Signo
y Seña Nº 4, Fac. De Filosofía y Letras, UBA, BS.AS.
BIDNEY
(1953)
The comcept of culture and some cultural fallacies en Theoretical
anthropology, Columbia University Press, Columbia,1967
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[i]
A diferencia del español, la mayoría de los núcleos nominales de la
lengua qóm (toba) concurren con proposesores, aunque existen algunas que
aparecen sin estos prefijos posesivos. Estas raíces, poco numerosas, suelen
representar elementos, nombres abstractos, fenómenos de la naturaleza o
animales sobre los cuales no tiene control el ser humano ya que caen bajo el
dominio de algún ser superior. A partir de esto, sostenemos, a manera de
hipótesis (a confirmar o
refutar con un estudio exhaustivo de la mitología) que el rasgo
"posesión" es obligatorio en la conformación del lexema nominal
qóm, adoptando una reescritura por f
en los casos en el que el poseedor supera el plano natural. Ejemplos: norék
(fuego), a:ló (ceniza), pé (noche), nalá’ (sol), qagó’k (luna),
waga’ñí (estrella), qopájk (gato montés), tapimék (tatú), araganák (víbora). Con los animales domésticos sobre los
cuales el hombre, aparentemente ejerce su posesión, se da un caso muy
particular: la marca morfológica de la posesión no forma parte del lexema
nominal que nombra al animal en cuestión, sino que se antepone a él un
lexema nominal (“doméstico”) en el cual aparecen los morfemas
proposesores. Esto parece relacionarse con la creencia toba de la existencia
de “padres” que, a manera de “dueños” de los animales, tienen total
control sobre ellos. Los morfos correspondientes a los proposesores son:
a)
Para el hablante singular: [i-]: iqó’kí (mi útero)
Alomorfos:[aj-]:ajáp
(mi boca)
[ja-]:ja’qájk
(mi cabeza), japelá’ (mi zapato o zapatilla)
[jo-]:joqosát
(mi cuello)
[ñi-]:ñi’pe
(mi zona de la ceja)
b)Para
el oyente singular: [ar-]: arqó’kí (tu útero)
Alomorfos:
[f-]:f-
áp (tu boca)
[an-]:
an’pé (tu zona de la ceja)
[ará-]:
arapela’ (tu zapato o zapatilla)
c)Para
en no hablante no oyente singular:[l-]: lqó’kí (el útero
de ella)
Alomorfos:
[al-]:
aláp (su boca)
[n-]:
n’pé (su zona de la ceja)
[la-]:
lapela’ (su zapato o
zapatilla)
d)Para
el hablante plural: [qar-]: qarqó’kí (nuestro útero)
Alomorfos:
[qan-]
:qan’pé (nuestra zona de
la ceja)
[qara-]:
qarapela’pí (nuestros zapatos o zapatillas)
e)Para
el oyente plural: [qar-...-i]: qarqó’kií (el útero
de ustedes)
Se
ha observado en los hablantes jóvenes, un desconocimiento, por falta de uso
de la forma propia de los proposesores de oyente plural, los cuales
aparecen, generalmente, asimilados al de hablante plural.
Alomorfos:
[qara-]:
qarapela’pí (los zapatos o zapatillas de ustedes)
[qan-]:
qan’pé (la zona de la ceja de ustedes)
a.6)
Para el no hablante no oyente plural: [l...-’]:lqó’kí’ (el útero
de ellas)
Alomorfos:
[n-]:
n’pél (las dos zonas
de la ceja de ellos)
[la-]:
lapelá’pí (los zapatos o zapatillas de ellos)
f)Para
el posesor indefinido:[n-]: n’qo’kí (el útero de
alguien)
Alomorfo:
[l-]:
lanók (la mejilla de alguien)
[f-]:
f-
pelá’ (zapatos o zapatillas de alguien), f-magosó
(pantalón de alguien)
Como
sabemos, se ha generalizado como práctica pedagógica en el inicio de la
alfabetización, el trabajar con los niños en la busca de cómo
“comienzan” las palabras (ya sea tomando una sílaba o bien un grafema).
Así, por ejemplo, los niños escriben o leen
palabra que “comienzan” por “ma”, o “m”. Como vemos, esta
práctica en castellano no presenta demasiadas limitaciones, pero, en lengua
toba, cuando la misma se refiere a nombres (como generalmente ocurre, también
en español), los tipos de prefijos que expresan los proposesores en toba,
se restringe a comienzos de palabras con sólo alguno de los grafemas
posibles: i, a, l, ñ, q. Es por este motivo que se escogieron nombre de
animales que, al no pertenecer a los hombres, no llevan este tipo de
prefijos.